Vol. 2.  Placeres...

Quisiera reclamar la importancia de algunos placeres de la vida, a los que creo la mayoría de las personas no se la dan. 
No estoy hablando del sexo, ni del placer de comer, obviamente el sexo es un gran placer de la vida pero está debidamente reconocido y del placer de comer tampoco tengo nada que decir, ya se le da su importancia y si no preguntársela a los montones de gordos que hay en el mundo.
Me gustaría pensarais por un momento en lo a gusto que se queda uno tirándose un pedo. ¿Es o no, un gran placer cuando uno se siente a punto de explotar el soltar esos gases, a ser posible de manera ruidosa? Y si además eres una persona caritativa seguro que lo harás acompañado, ¿como no compartir ese preciado y fugaz aroma?
Pensar también en cuando uno se esta meando la pata abajo, en la inmensa sensación de placer que da el sentir como va saliendo ese calentito y perfumado liquido.
Y como se me iba a olvidar, de cuando estás casi a punto de perecer por asfixia, y aparece ese dedo salvador, te lo introduces en la nariz y te sacas al padre de todos los mocos, que según te lo vas sacando parece que va a salir el cerebro pegado a él.
Y me gustaría terminar con el placer de los placeres, HECHAR UNA BUENA CAGADA. ¿ Hay algo en esta vida más gratificante que el sentarse en el trono aflojar el esfínter y dejar que fluya de nuestras entrañas ese preciado material, que algunos llaman de deshecho? Seguramente no. Ya lo dice el chiste es mejor echar una buena cagada que echar un buen polvo, por que después de cagar no tienes que estar diez minutos abrazado a la taza del váter. Y si a eso le añadimos que estando en el trono, seguramente nos peeremos, mearemos, y nos sacaremos algún moco, todo ello unido nos da la conclusión que ir a cagar es uno de los momentos de mayor placer en las vida de una persona.

©F.J.A.G.